sábado, 27 de abril de 2019

CASO RAMO

Ramo es una de las marcas con mayor tradición en Colombia, una de las marcas más queridas por los colombianos, cuenta con un amplio portafolio de alimentos, los cuales por décadas han hecho parte de la vida y de las celebraciones de los colombianos. Muchos crecimos cantando "feliz cumpleaños amiguitos les desea ponque Ramo. Crecimos con las colaciones, las Morenitas, las Limoncitas y más adelante en la década de los ochentas con los Maicitos y los Tostacos.  Qué hay detrás de esta prestigiosa y linda marca, la cual ocupa un lugar de privilegio en la mente de los colombianos.  Es una marca que esta en cada esquina, en cada Kiosko, en cada pueblo.  Quien no ha probado el Chocoramo, uno de los productos insignia de los colombianos. 


Historia de la Marca Ramo 

La historia tiene dos importantes personajes Don Rafael Molano y su esposa Ana Luisa Camacho y comenzó hace 58 años de una manera casual como comienzan muchos sueños de negocios y  en Colombia para convertirse en éxitos empresariales. Nació como una idea casera que se convirtió en un producto que hoy en día es un icono, un símbolo de los colombianos. Es un símbolo del país de la colombianidad. Es una marca  que ha logrado trascender varias generaciones llegando a todos los rincones del país, a través de diferentes sistemas innovadores de distribución y ventas.  Las generaciones que crecieron en los años setentas recuerdan con gran cariño la publicidad de la marca, los famosos cumpleaños RAMO con Gloria Valencia de Castaño y la famosa canción de feliz cumpleaños amiguitos, que hizo parte de millones de celebraciones de las familias en nuestro país, muchas veces reemplazando el tradicional happy birthday.  Es una marca que hacer parte del ADN de nuestra cultura.  

Ramo es una de las marcas con las que más se han identificado generaciones de colombianos desde mediados del siglo XX hasta el día de hoy.  No sólo es un ejemplo de emprendimiento e innovación y un caso de mercadeo digno de estudiar, sino que por encima de todo es un ejemplo de vida, el de Rafael Molano, su fundador. 
  
En búsqueda  de oportunidades

Luego de terminar sus estudios de bachillerato en Tunja (Colombia), Rafael quien era originario de Santa Rosa de Viterbo en Boyacá, viaja a Bogotá en busca de oportunidades. Allí su primer trabajo sería el de repartir periódicos en el diario El Siglo. Sin embargo su ambición (entendida en el buen sentido) lo llevaría más tarde a buscar la manera de trabajar en el Hotel Astor. Gracias en parte a la amistad que logró construir con las señoras Tobón, las dueñas del lugar, Rafael empezaría a hacerse cargo de algunas tareas que le eran delegadas dado los continuos viajes que éstas solían hacer. Así fue como a sus 17 años Rafael lograría convertirse en gerente del lugar. Su instinto hábilmente lo llevaría a poner en práctica una estrategia tradicional de networking aprovechando su posición en un hotel que fácilmente podría ser considerado uno de los mejores de su época. Esta consistía en invitar a su mesa a las personas que veía solas a la hora de la comida.
Así fue como en uno de esos tantos encuentros que sostuvo con los visitantes, terminaría por conocer a Vicente de la Cuesta; nada más ni nada menos que el vicepresidente de la cervecera Bavaria en esa época, quien lo contrató.

De esta manera Rafael conseguiría llegar a una gran empresa que con el tiempo le enseñaría el know-how de un aspecto que podría considerarse clave en el éxito del negocio al que más tarde daría vida: la distribución.

Los pasteles como fuente adicional de ingresos

La búsqueda de la independencia con frecuencia exige desarrollar los oficios propios que supone el ser empleado a la par con otras actividades de las que se espera poder desprender un beneficio adicional, hasta el punto de hacer con el tiempo que éste sea lo suficientemente significativo como para dejar de lado cualquier opción segura. De igual forma Molano, ante la necesidad de generar nuevas fuentes de ingresos para no retrasarse en el pago de la cuota que le demandaba la propiedad a la que se había hecho y poder mantener el nivel de vida de su familia, tendría que decidirse por un oficio alterno. Fue así como encontró en los pasteles que su madre Mercedes Olarte hacía, la forma de generar esos ingresos extra que tanto estaba necesitando. Con el apoyo de su esposa, quien terminaría por aprender a hacer las tortas de la suegra, Rafael iniciaría una nueva etapa en su vida que lo llevaría de a poco a ir dando vida a un sueño hasta entonces nada fácil de concebir.

El nacimiento de Ramo

Hacia 1950 Rafael Molano empezaría a vender las tortas a sus amigos de Bavaria. Sus ganas de comercializar el producto a través de tiendas lo llevaron a cambiar el concepto que hasta entonces se tenía del producto. Al estar muy asociado a los cumpleaños y resultar algo costoso para la gente, Molano debería hacer ajustes a su oferta si es que efectivamente pretendía comercializar las tortas a través de terceros. Así fue como se le ocurriría tajar los ponqués en 12 porciones para que los tenderos pudieran venderlas de forma individual y a un precio menor. Volviendo las tortas un postre que se podía disfrutar en cualquier momento, Molano lograría cambiar la concepción que hasta entonces se tenía del producto al ampliar las ocasiones de consumo a otros momentos diferentes a los cumpleaños. La buena aceptación que tenían las tortas, sumado a la penetración cada vez mayor que estaba logrando a través del comercio minorista, eran la prueba inequívoca de que el negocio tenía potencial.

Consolidación del negocio

Las cosas en la entonces pequeña empresa marchaban bastante bien como para dedicarse a otra cosa que no fuera la producción y venta de tortas. Y es que con una proyección de ventas que iba en aumento, de la mano con un nivel de ingresos cada vez más representativo para Rafael y su esposa, era menester tener un nivel de involucramiento cada vez mayor conforme el negocio iba creciendo. Esta complejidad que se reflejaba en el crecimiento demandaba cada vez mayor atención. Así la mejor forma que Rafael vio que esta posibilidad se pudiera realizar, fue acudir al médico de Bavaria y fingir que tenía alguna clase de síntomas.

El veredicto del médico no pudo ser mejor ya que a Rafael se le dictó un mes de incapacidad. De esta manera Molano tendría tiempo para concentrar todos sus esfuerzos en su empresa y asistir a su esposa en la producción de volúmenes cada vez mayores de producto. También durante ese mes Rafael tomaría un pequeño crédito de la cooperativa de Bavaria para comprar algunos peroles. Como si fuera poco, al término de este periodo de incapacidad Molano lograría hacer que el galeno le diera un mes más de inactividad. Al final, el trastorno y la obsesión que le producía su negocio fue suficiente como para dejar de lado su empleo y dedicarse por completo a su empresa.

La diversificación del portafolio de sus productos, le ha permitido a Ramo expandir sus nichos de mercado abriéndose paso por consumidores diferentes en cada región. Cuenta con tres líneas específicas de productos: 1) Ponqués y panes. 2) Pasabocas (donde se encuentran los tostacos, maicítos, achíras y platanítos). 3) Galletas. Además de su tradicional sabor y sus famosos Chocoramos, la innovación ha sido uno de los elementos fundamentales que ha hecho que la marca perdure en el corazón y la mente de todos los consumidores.

Origen del nombre

Contrario a lo que muchos piensan, Ramo no tiene su origen en el nombre y apellido de su fundador, sino en la forma como Ana Luisa Camacho, la esposa de Rafael, empacaba los ponqués. Este consistía en el uso de cintas de papel seda para amarrar las tortas de forma muy similar a la de los ramos de flores.

Crecimiento del negocio

Para crecer y afianzar su negocio, Molano se rodeó de muchos de sus compañeros de Bavaria a los que traería a trabajar a su empresa. Además de esto también empezaría a estandarizar los productos. Ya para los años 60 abriría su primera planta en el sector de San Andresito en Bogotá. Posteriormente gracias al crecimiento de la compañía se abriría una planta en Sabaneta (Antioquia), y luego gracias a un préstamo se haría el traslado de la primera planta hacia Mosquera en Cundinamarca.

Durante los 70s se presentaría un boom de la marca gracias a un programa de televisión en el que se popularizaría el estribillo: “feliz cumpleaños amiguito te desea ponqué Ramo”. Esta frase quedaría grabada para siempre en las mentes de muchas generaciones gozando de gran recordación hasta la actualidad y siendo sin duda la mejor publicidad para la marca en muchos años de existencia.  

Más tarde en los 80s, el crecimiento del mercado haría que la empresa construyera otra fábrica en Palmira, Valle del Cauca.

Sistema de distribución

Rafael Molano estaba seguro que una de las claves de su negocio estaba en la distribución, en virtud de su política de mantener precios bajos. Siendo fiel a esta política a lo largo de los años y habiendo ya tenido la oportunidad de trabajar en dicha área, nada más ni nada menos que en una empresa de la magnitud de Bavaria, Molano decide hacer un viaje a China con el fin de implementar el famoso sistema de distribución en triciclos.
Dado que el sistema no resultaba ser en realidad muy atractivo para los vendedores, Molano de forma muy astuta logra vender su idea y salirse con la suya contratando a Rafael Antonio Niño, un popular ciclista de la época para que se tomara una foto en un triciclo, con lo cual daba a entender que se podía hacer ejercicio al tiempo que se trabajaba.

El Chocoramo

Olimpo López, quien dió vida al Chocoramo el producto insignia de la empresa, se lanza al mercado en 1972.

El popular pastel que representa cerca del 80% de las ganancias de la compañía es fruto de la idea de uno de sus hijos, quien sugirió bañar el tradicional ponqué Gala con chocolate. Hoy en día su fórmula se encuentra celosamente guardada en la bóveda de un banco en los Estados Unidos.

Fabricación de materias primas

La necesidad de mantener el abastecimiento de materias primas inestables, ha hecho que la empresa se encargue de producirlas por sí misma. Tal es el caso de la harina, los huevos y hasta el mismo chocolate que son producidos por la misma compañía, con lo cual se logra mantener un flujo y control adecuado en los ingredientes usados para la fabricación de las diferentes líneas de producto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario